Técnicas de estudio para aprender a aprender

Aprender a estudiar es fundamental para aprovechar el tiempo. En este post vamos a ver algunas técnicas de estudio para aprender a aprender.

La importancia de aprender a aprender

Desde nuestra más tierna infancia entramos en el sistema reglado de enseñanza. En un primer momento nos enseñan cosas sencillas, lógicamente, para ir creando una base sobre la que construir el edificio de nuestros conocimientos: se nos enseña a leer, escribir, contar y realizar las operaciones aritméticas básicas. Y a partir de aquí se pasa a los conocimientos puramente dichos, conocimientos de matemáticas, lenguaje, ciencias o geografía. Los profesores y los libros ponen a nuestra disposición todos estos conocimientos y de nosotros depende su aprovechamiento. Pero realmente ¿se nos prepara para aprovecharlos? ¿sabemos cómo aprender? ¿Por qué no se hace más hincapié en enseñarnos cómo estudiar de forma efectiva?

Técnicas de estudio

Mucho se ha investigado dentro del campo de la pedagogía, con el fin de ofrecer una serie de técnicas para ayudar a que el estudio sea lo más eficiente posible. Entre las técnicas de estudio más contrastadas podemos señalar las siguientes:

Aprender a leer mejor

Cuanto más leas mejor. Puede parecer una cosa obvia, o evidente, que todo el que estudia sabe leer; debería ser así pero la realidad es otra. Aunque no es una técnica de estudio propiamente dicha, la lectura es el método básico para el estudio, es la forma que tenemos de empaparnos de unos conocimientos que están escritos. Si decimos saber leer, no nos referimos solo a la capacidad de descifrar los símbolos, poder pronunciarlos y enterarnos más o menos del significado. Todo esto es necesario para saber leer, pero necesitamos algo más, necesitamos una agilidad mental, una capacidad de entender a la vez que leemos, de tomar conciencia de lo que las letras nos transmiten, para ir relacionando las ideas. Esto se consigue mediante la práctica. Como ocurre con todo, si practicamos mucho leeremos mejor. Por eso es fundamental enseñar el hábito de la lectura desde la infancia, facilitando que los niños se interesen por leer y aprender; se trata de mostrar el gusto por el conocimiento, la curiosidad, en definitiva de fomentar una actitud para el aprendizaje y el estudio.

Organización

Para hacer que nuestro estudio sea más eficiente es preciso organizarlo. No vale con ponerse a estudiar lo primero que se nos ocurra. Es mucho más conveniente elaborar un calendario de estudio, contando el tiempo de que disponemos y la materia que queremos estudiar. Planificando un trabajo diario será más fácil aclararnos y ver nuestro progreso. Una idea es ponerse unos objetivos, diarios o semanales para exigirnos un trabajo constante y dilatado en el tiempo, no darse un atracón dos días antes del examen. Y otra cosa muy importante para el calendario de estudio, ¡cúmplelo!

Lectura superficial

Una técnica de estudio básica es realizar una primera lectura de la materia que vamos a estudiar; por ejemplo, si hoy nos hemos propuesto estudiar hasta cierto tema, es bueno que lo primero que hagamos sea leer esa materia que nos hemos propuesto, o al menos una parte, de manera superficial, como primer acercamiento, antes de proceder al estudio en sí. De esta manera nos haremos una primera idea de sobre qué va lo que vamos a estudiar, en qué puntos se divide, qué dificultades vemos o cuánto tiempo nos puede costar.

Subrayado

Otra de las técnicas de estudio fundamentales. Especialmente si nos enfrentamos a textos largos, como pueden ser manuales enteros, es muy bueno subrayar las ideas a destacar. La técnica del subrayado sería, como se suele decir, separar el grano de la paja, es decir, señalar lo importante dentro de un texto, las ideas en sí, lo que tenemos que saber para entender el resto. Esto también se debe aprender, y como decimos, practicando lo haremos mejor cada vez. Tras la primera lectura que señalábamos antes, procedemos a leer más detenidamente, ya totalmente concentrados, para entender qué dice el texto y qué es lo fundamental. Una idea puede ser subrayar aquello que consideremos importante, de manera que se pueda leer y tenga sentido.

Dentro de la técnica del subrayado se pueden utilizar diferentes colores o formas de subrayar para después distinguir de un vistazo lo que hemos señalado como importante; si por ejemplo estamos estudiando historia, podemos usar un determinado color para las fechas más importantes, otro para los nombres de personas, y así todo lo que se nos ocurra para facilitar el aprendizaje.

Esquemas o resúmenes

Escribir lo que estamos estudiando ayuda muchísimo, pues es otra forma de seguir elaborando esa información. Al escribirla estamos ya repasándola, lo cual ayuda a memorizar y entender. Se pueden hacer muchos tipos de resúmenes: por ejemplo poner las ideas fundamentales en guiones, o realizar mapas conceptuales, en los que los vamos relacionando unos conceptos con otros para integrar esa información. Actualmente existen multitud de aplicaciones y herramientas online que nos pueden facilitar mucho estas tareas. Se puede aprender a utilizar alguna aplicación y ver qué tal nos funciona, aunque no hay que cerrar la puerta al lápiz y al papel, que siempre han estado ahí.

Reelaborar la información

Esta fase es importante para consolidar el aprendizaje. Es el núcleo del estudio, es adaptar la información que estamos aprendiendo a nuestro conocimiento, a nuestros esquemas mentales. Se puede hacer de varias maneras. Podemos pensar sobre lo que estamos estudiando, hacernos preguntas sobre la materia, hacer como si se lo contásemos a alguien usando nuestras propias palabras. De esta manera vamos integrando la información, convirtiéndola en algo que conocemos, algo que podemos relacionar con otras ideas y así sacar nuestras propias conclusiones, que al final es uno de los principales objetivos de estudiar.

Ponte a prueba

Para estudiar mejor hay que repasar. Esto consiste en volver sobre lo que hemos estudiado, sea hoy, ayer, o esta última semana. Re-pasar es volver a pasar sobre esa información, leerla de nuevo, ver las ideas que habíamos subrayado, releer los esquemas o resúmenes que hayamos hecho y tratar de relacionarlo todo dentro de nuestra mente. Esa es la verdadera forma de aprender. Otra buena idea es decirle a alguien que “nos tome la lección”, como siempre se ha hecho, es decir, que nos haga preguntas sobre lo estudiado; así comprobaremos qué tal andamos de conocimiento y a la vez volveremos a repasarlo, ya que al decirlo con nuestras palabras estamos repensando los contenidos, lo cual ayudará a consolidarlos. Hoy en día son habituales los foros web en muchas asignaturas, ya no solo en la universidad sino también en la escuela. Otra buena idea puede ser consultar esos foros, ver las dudas que plantean los compañeros/as y tratar de responderlas usando nuestro conocimiento; también plantear nuestras dudas, ayudando así a que el proceso de intercambio de información nos ayude con el aprendizaje y sea beneficioso para todos.

Como conclusión nos gustaría señalar la importancia de aprender a aprender para conseguir el éxito en la vida académica, así como para facilitar cualquier aprendizaje que afrontemos en la vida. Desde la educación básica se debe hacer hincapié en los métodos y técnicas de estudio como una parte más de la formación integral de las personas, ya que si no se hace muchos conocimientos caerán en saco roto, se aprenderán para la prueba o examen y se olvidarán al día siguiente haciendo del estudio una tarea inútil.

Para finalizar os dejamos una interesante cita del intelectual inglés Herbert Spencer, que dice: «Educar es formar personas aptas para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros».