Cómo estudiar mejor: consejos para aprender a estudiar

Cómo estudiar mejor: entra y descubre las técnicas de estudio más efectivas para aprender a estudiar y otros factores que son importantes para estudiar.

Cómo estudiar mejor

Estudiar, como cualquier otra cosa en la vida, se puede aprender. Obviamente toda persona que sepa leer puede sacar algo de un texto; leerlo y contar de qué va, qué quiere transmitir ese texto. Pero ¿lo ha aprendido sólo por eso? ¿Lo recordará mañana? En muchos casos, en la mayoría, la respuesta a estas preguntas es negativa, porque no habrán interiorizado lo que dice el texto, sino simplemente se habrán quedado con una o dos ideas principales y las podrán repetir al momento, pero no habrán asimilado ese conocimiento. Esa es una de las claves del estudio, el comprender lo que se dice en un texto y ser capaces de integrarlo en nuestros esquemas mentales, y de darle un sentido, es decir, entenderlo realmente, poder explicarlo con nuestras palabras, como si contásemos algo cotidiano, algo que sabemos bien.

Encontrarse bien para estudiar bien

Como se suele decir, la salud es lo principal. Y así es: para cualquier cosa que queramos hacer necesitamos encontrarnos bien, o al menos no estar mal, pues en ese caso no seremos capaces de casi nada. Estudiar es una actividad que requiere esfuerzo, concentración y disciplina, por eso es fundamental que nos encontremos sanos física y mentalmente. Un primer paso para aprender a estudiar mejor es cuidarnos, con todo lo que esto supone, es decir, alimentarnos lo mejor posible, dormir nuestras horas y estar tranquilos en general, sin dejar de hacer algo de ejercicio.

Organizarse para estudiar mejor

Ser una persona organizada nos puede ayudar para afrontar ciertas tareas en la vida; estudiar es una de ellas. Es importante configurar un calendario de estudio, teniendo en cuenta la materia que vamos a estudiar y el tiempo del que disponemos. Es una buena forma de repartir el tiempo para tratar de ser lo más eficiente posible. También es importante cumplir los horarios que nos hayamos impuesto, por eso recomendamos que al hacer nuestro calendario de estudio tratemos de ser realistas y nos fijemos metas que podamos cumplir sin desinflarnos. No es bueno empezar muy fuerte, dedicando muchas horas, para después ir perdiendo motivación según avanza el tiempo; esto puede ocurrir porque sobreviene el cansancio y bajamos el ritmo. Es más recomendable lo contrario, ir de menos a más, para llegar con fuerza al momento del examen.

Entorno adecuado para estudiar

Otro punto importante para aprender a estudiar es hacerlo en un lugar adecuado, agradable y cómodo, ya que vamos a estar bastante tiempo ahí. Lo bueno es hacernos un entorno confortable, aunque tampoco en exceso, pues no queremos dormirnos. Lo ideal es tener una silla cómoda que nos permita tener la espalda lo más recta posible, y una buena mesa en la que quepa todo lo que necesitamos. Además es muy recomendable no tener distracciones a mano para aprovechar a tope el tiempo de estudio. También es bueno cuidar el ambiente: un lugar luminoso, ventilado, silencioso y con una temperatura adecuada.

Motivación para estudiar

La RAE define motivación como el “conjunto de factores internos y externos que determinan en parte las acciones de una persona”. Según esta definición, la motivación es una causa, algo anterior a la acción que, en este caso, es el estudio. Es decir, es una parte de lo que causa nuestras acciones. Cuando uno está motivado es que está interesado en algo, o estimulado hacia algo. Esto es muy importante para ponerse a estudiar, en especial para procesos de estudio largos que nos van a llevar meses, o a veces años, de esfuerzo y disciplina para luchar por nuestro objetivo. Por eso la motivación es un factor importante, es algo que nos va a dar fuerza para desarrollar esa tarea.

¿Y cómo podemos aumentar nuestra motivación? Esta pregunta no tiene una respuesta sencilla. Si nos fijamos en la definición de la RAE, la motivación es tanto interna como externa. Los factores internos vienen de nuestras ideas y sentimientos, y son cosas como las ganas de superarnos, de demostrarnos que somos capaces o sentirnos bien tras conseguir un objetivo. Los externos se refieren a lo que viene de fuera, como la buena nota, la plaza (en caso de una oposición), o alguna recompensa que nos hayamos prometido al cumplir cierta tarea.

Si la meta que nos hemos propuesto es difícil o va a requerir mucho esfuerzo, es bueno sentirnos motivados; de lo contrario podemos vernos superados en cualquier momento, lo cual puede traer consecuencias negativas, como sentimientos de incapacidad, de fracaso o abandono de la tarea. Es bueno ser realistas y pararnos a pensar qué es lo que nos motiva de lo que estamos haciendo, y si podemos motivarnos más; aquí cada persona tendrá que trabajárselo, pues cada uno tiene su mundo y es difícil aplicar recetas universales. Como pequeño consejo se puede adaptar una breve rutina antes de ponerse a estudiar, en la que recordemos lo que nos motiva, lo que queremos conseguir o lo bien que nos sentiremos al final del día por haber cumplido nuestros objetivos.

La sesión de estudio

Una vez que tenemos nuestro calendario, nuestro entorno agradable y estamos en plenas condiciones, que sería lo ideal, pasamos al estudio propiamente dicho. Aquí existen varias ideas o teorías sobre cuánto debe durar una sesión de estudio, o sobre cuánto tiempo somos capaces de mantener la concentración al nivel más alto para que el estudio sea lo más provechoso posible. Se suele recomendar dividir la sesión de estudio en partes de entre 45 minutos y una hora, descansando 5 o 10 minutos entre cada parte. Lo bueno en esto es ir probando, y así ver qué es lo que mejor se adapta a nosotros. También dependerá de otros factores como la materia que estamos estudiando o nuestro estado físico.

Mientras estudiamos es bueno beber agua y tomar algo de fruta o frutos secos, que nos ayudarán en nuestra tarea; en cambio no es aconsejable tomar alimentos con grasas o azúcares, como bollos o refrescos. Recordad que lo natural es mejor para nuestro cuerpo, y esto se nota.

Los nervios y el estrés tampoco ayudan a la concentración y el estudio. Si nos sentimos así podemos intentar usar alguna técnica de relajación muscular, o trabajar la respiración. Esto no es sencillo, pero con práctica podemos avanzar bastante en el control de nuestro cuerpo. También podemos pedir ayuda psicológica; en unas pocas sesiones podemos aprender técnicas de respiración y relajación que nos pueden ayudar, tanto durante el estudio como en el momento del examen.

Tecnología para estudiar mejor

Existen aplicaciones que te pueden ayudar a estudiar mejor. Hay que ser cauteloso con la tecnología aplicada al estudio, pues se requiere bastante fuerza de voluntad para no distraerse en el momento en que estamos usando algún dispositivo electrónico, ya que normalmente los asociamos con el ocio, y antes de darnos cuenta estaremos leyendo comentarios en las redes sociales. Que conste que también existen aplicaciones para bloquear distracciones de este tipo mientras estudiamos. Aparte hay aplicaciones para casi todo lo que se nos ocurra, por ejemplo para planificar el tiempo de estudio, para elaborar esquemas, para facilitar el aprendizaje de idiomas, para ayudarte a madrugar, para trabajar con diapositivas y fichas, o para mantener la concentración. Basta con buscar según nuestras necesidades.

Esperamos que estos sencillos consejos os ayuden a estudiar mejor. Está claro que cada uno tendrá sus preferencias, su forma de hacer las cosas o sus recetas para el éxito, pero os animamos a probar los que os parezcan mejor, y a ver qué tal os va.